En tiempos no muy lejanos, se hacía del aumento
de la clientela una forma de selección natural.
Se conquistaban nuevos clientes con tanta facilidad,
con relativa rapidez y en tal calidad que, después
de cinco años se podía dar un aumento
en los precios, reducir los horarios u optarse para
atender una sola área de actuación, para
seleccionar la clientela. En lenguaje de marketing eso
se traducía por más búsqueda que
oferta, una ley que incluso hace subir los precios.
Con la liberación para apertura de nuevas facultades,
principalmente en los años noventa, en todas
las actividades liberales, inclusive con la creación
de incontables nuevas profesiones, el mercado de trabajo
viene sufriendo un cambio radical, con absoluta inversión
de situación de situación. Cuando antes
se llevaba uno o dos años para componer una buena
clientela, hoy son necesarios cinco, sin la seguridad
de que se vaya efectivamente conseguirla.
Esto tiene llevado muchos a promocionaren cambios de
direcciones, imaginando que el problema está
en el lugar de aquellos que se establecieron. Otros
cambiaron de profesión creyendo que el problema
se restringiese exclusivamente a aquella, no imaginando
ser esta una situación generalizada. Cuando de
verdad lo que debe ser providenciado es un cambio de
enfoque en la manera de tratar a los clientes, que incluya
el marketing para atenderlos, principalmente en la satisfacción
de los deseos, para no ofrecer servicios que tal vez
ellos no estén buscando.
Teniendo esas ideas como punto de partida, lancé
una investigación nacional sobre las razones
que nos llevan a perder clientes para, de acuerdo con
ellas, buscar formas de evitarlo, si posible de manera
preventiva y objetivando aun la reversión del
cuadro, con iniciativas para conquistar nuevos clientes,
exactamente sobre algunas deficiencias decurrentes del
desconocimiento de algunos axiomas de marketing, por
parte de grande parte de los profesionales liberales,
objetivo mayor de este estudio y trabajo.
Para motivar y dar una visión envié poco
más de 60.000 correos que componían mi
registro, un cuadro sobre el “por qué los
clientes sumen” que había visto hace como
10 años y sobre el cual guardaba los porcentuales
y términos. Lo memoricé porque ya en aquel
tiempo lo encontré interesante y fuerte. Con
algunas adaptaciones del comercio para los servicios,
decía aproximadamente lo siguiente:
0,5% por causas desconocidas
1,0% por muerte de los clientes
3,5% servicio que no correspondía al deseado
5,0% servicio ejecutado sin calidad
10% concurrente ofreció mejores condiciones
15% cliente encontró mejor precio
65% mala atención al cliente del profesional
o dependientes
A partir de eso empecé a tomar notas de todas
otras razones, algunas más que me vinieron
a la cabeza y opiniones de algunos amigos y colaboradores,
a los cuales pasé a hacer preguntas a ese respeto.
Tabulando todas las opiniones y buscando aglutinar
a las semejantes, llegué a cerca de veinte
razones para la pérdida de clientes. Fue cuando
concluí que este trabajo sólo sería
válido si presentara forma para intentar evitar
cada una de ellas, o mejor, aprovechándose
de este eventual equívoco, para reverter la
situación y hacer de eso una nueva manera de
conquistar clientes, deseo de la mayoría y
necesidad de muchos, en tiempos que más se
pierden que se ganan clientes.
CAUSAS DESCONOCIDAS
Situación típica de los que no acompañan
su negocio como el mundo de hoy exige. Por no saber
exactamente qué buscan sus clientes como servicios
para atender sus necesidades y deseos, terminan por
perder clientes sin saber por qué ni por dónde
empezar a cambiar. Algunos en niveles más avanzados
están perdiendo sus clientes sin percibir.
Y cuando percibieren será tarde porque su tiempo
ya pasó y aunque cambien sus clientes no volverán
más. Sólo existe una manera de evitar
esa situación: investigando sus clientes y
con las informaciones seguras, ir gradualmente cambiando
su manera de conducir la carrera profesional.
MUERTE DEL CLIENTE
Si es la física, poco hay que hacer, si bien
que, dependiendo de su actividad, muchas cosas pueden
ser hechas para alargar su vida. Algunas por el lado
corporal, otras por sus aspectos psíquicos
y sociales. Si es la muerte conceptual del cliente,
por falencia de los métodos y formas de atención
usados, mucho se puede hacer para resucitarlos. Para
empezar, la postura: buscarlo y no esperar ser buscado.
Hacerlo con abnegación, porque tal vez él
pueda ya haber cambiado de dirección y usted
no sabe. Escucharlo y no hablar cuales son sus maneras
de trabajar. Esperar para saber qué quiere
él, y no decir qué irá a hacer.
INADAPTACIÓN AL SISTEMA
Seguro que la mayoría de los profesionales
liberales ha desarrollado sus métodos y rutinas
de trabajo en función de sus objetivos, de
su organización y de la manera personal de
cada uno en ver qué y cómo debe ser
el ejercicio de su profesión. En este particular
el marketing nos sorprendió con un cambio radical
en los últimos tiempos: en cambio del servicio
ofrecido y su manera de ser ejecutado, lo que cuenta
es qué y cómo el cliente desea ser atendido.
Cual es el ritmo que debe ser dado la atención,
qué debe ser prioridad y cuál su disponibilidad
financiera y de tiempo, para ecualizar la participación
de cada uno. En este sentido una primera entrevista,
calma y atenta, debe ser punto de partida, principalmente
resaltándose oír a las quejas y expectativas
de cada cliente, estableciendo prioridad y ordenando
cada una de ellas.
FALTA DE COMUNICACIÓN
Común en los profesionales de grande clientela
y de vida atribulada, donde es normal que a casi todos
los contactos sean hechos exclusivamente por el personal
auxiliar, cabiendo al titular un mínimo convivencia
con los clientes, restringiéndose estos a las
situaciones en que sea inevitable. Aun así
de forma apresada y restringida al indispensable,
con pocas oportunidades de relaciones interpersonales
y algunas veces con falta de datos para una mejor
interacción. Como la tendencia es segmentar
y conocer los con detalles a los clientes: es el cambio
radical, estipulando un tiempo mínimo para
cada cliente, en condiciones de entender, atentar
y atender individualmente cada uno de ellos, en contraposición
radical a la masificación.
OLVIDARSE DEL CLIENTE
No acordarse su nombre, parentesco con otros clientes,
algún detalle importante que los había
unido, o peor, confundirlo con otro cliente y cambiar
su nombre. Olvidarse o no saber exactamente que estaba
siendo tratado en el servicio que los une. Son cosas
no habituales, pero cuando pasa ponen en riesgo la
manutención de la clientela, que ve en estos
pequeños fallos, mucho más que desatención.
Interpreta como desinterés. No es por otro
motivo que el banco de datos sobre clientes es hoy
el mayor patrimonio de quien se dedica a individualización
de la clientela del como atender a cada uno de los
integrantes, es la grande ventaja que los ordenadores
personales nos pueden ofrecer, individualizando nuestro
trabajo.
INDIFERENCIA EN LA ATENCIÓN
Querer tratar a todos los desiguales de manera igual,
constituye flagrante desigualdad. Peor todavía,
tratar a todos como números no los individualizando,
demostrando indiferencia es una de las maneras más
seguras de perder clientes. Si al principio se tiene
la impresión de que esta modalidad rinde más,
en medio plazo los clientes pasarán a ser indiferentes
al profesional, hasta que se sientan atraídos
por otro que simplemente le ofrezca una manera individualizada
de atención, aunque no tenga el mismo nivel
profesional. Mostrar y demostrar que los clientes
son la diferencia y que bien atendidos son la razón
de ser de su trabajo, es manera segura de hacer con
que sus clientes se sientan diferentes y merecedores
de un profesional diferenciado.
DESENTENDIMIENTOS PERSONALES
En un mundo con tantas diferencias son comunes los
desentendimientos por divergencias. Principalmente
cuando queremos imponer nuestra manera de ser y de
actuar, extrapolando nuestras actividades profesionales,
dictando normas y confundiéndolas como medio
de diseminación de nuestras concepciones. La
mayoría de los clientes viene buscando exclusivamente
soluciones para sus problemas, no queriendo por estos,
conseguir otros. Tenemos que ser buenos observadores
e identificar cuales son los límites que las
diferentes personalidades están a imponernos
y más, aceptar las distintas maneras de ser
de cada cliente, entendiendo que estas diferencias
es que hacen con que el mundo sea mejor. Aceptar la
persona del otro y su visión de mundo, no sólo
es forma de coexistencia, como también hoy,
un diferencial que nos ayudará en la ampliación
de nuestro número de clientes.
RETRASOS EN LOS HORARIOS
La misma razón que nos lleva a trabajar con
agenda de horarios marcados, lleva a muchos clientes
también a tener sus compromisos fijados, de
manera que, así como nosotros, ellos tienen
otras actividades después de la atención.
Seguro que nos gusta cuando retrasan y nos provocan
retrasos con los demás clientes. Principalmente
cuando los retrasos son rutina y pasan a hacer parte
del cotidiano del profesional, siendo esta una de
las principales razones de pérdida de clientes.
Lo que no atentamos es que muchas veces al retrasarnos,
estamos provocando colapso en los horarios de muchos
clientes. Ser rígido en los horarios debe ser
un compromiso bilateral. Para evitar perjuicios de
parte a parte, debemos antever y avisar retrasos,
permitiendo que los clientes también se recompongan
en sus compromisos, quizás compensando eventuales
pérdidas con una atención adicional
gratuita.
ENTREGAS CON RETRASO
Otros retrasos que irritan a los clientes son los
que se refieren al tiempo prometido y no cumplido
para la conclusión de un servicio. Cuando contratamos
algo, iniciamos un proceso de expectativa y cuenta
regresiva para ver el resultado final. Si el plazo
pasa, aumentamos nuestro criterio en cuanto a lo que
nos van a entregar, por imaginarnos que cuando tarda
se debe poner un mayor cuidado con lo que está
siendo elaborado. Buena iniciativa para no incurrir
en este error es no optimizar un plazo ofrecido, mejor
si en él sea incluida una conveniente margen
de seguridad. Si muy largo, acuérdese de dar
una posición en la fase inevitable del retraso,
lo mejor es avisarlo, justificando sus razones y poniendo
un nuevo plazo, que en ninguna hipótesis deberá
ser cambiado.
COMPROMISO CON LA CALIDAD
La mala calidad de los servicios ofrecidos o realizados
es ciertamente una de las mayores razones para la
pérdida de clientes. Sólo no aparece
más fuerte en las estadísticas, porque
calidad hoy es requisito y no diferencial. Si no hay
calidad está fuera del mercado o restringido
a un mercado marginal con poco valor agregado, en
el cual los precios andan próximos de los viles.
En este quesito se debe dar especial atención
al control de calidad, de manera que un servicio iniciado
en un determinado nivel, no decaiga a lo largo del
tiempo, haciendo con que los clientes perciban que
lo ofrecido está lejos del practicado. Atentar
que en estos casos la migración para los concurrentes
es lenta, larga, pero irresistible, que si no es percibida
a tiempo presentará pocas oportunidades de
reversión del cuadro.
ALTERAR LO PROMETIDO
El grado de información de los clientes ha
aumentado mucho, llevándolos a un discernimiento
cada vez mayor de que les es propuesto con relación
a lo que es efectivamente entregado. Cuando nos presentan
algo como modelo propuesto esperamos que aquel sea
el resultado final, aunque tratándose de un
servicio en que la precisión no siempre pueda
ser matemática. Si la diferencia es gigante,
la pérdida del cliente es inaceptable, afuera
los perjuicios inherentes a los costos. Si es razonable
una negociación con cesiones de parte a parte,
se puede solucionar esa cuestión, pero siempre
con una mancha residual en la imagen de quien no ha
entregado conforme lo prometido. En todos casos, aunque
con pérdidas, lo más indicado es entregar
u ofrecer exactamente lo que fue prometido, pues no
hay nada más positivo que la satisfacción
del cliente.
MEJOR PRECIO
En un mundo caracterizado por la competitividad como
ese en que vivimos, invariablemente las cuestiones
de precios de los servicios nos llevan a perder clientes,
principalmente si consideramos el aspecto de la intangibilidad
de ellos. Difícil también es la comparación
entre los diferentes niveles de calidad de los mismos
servicios, propuestos por diferentes profesionales.
Necesitamos conocer cada vez más los precios
sugeridos por nuestra entidad, los practicados por
nuestros compañeros más cercanos y mejor,
todavía, los nuestros, de manera a justificar
con seguridad y buenos argumentos eventuales discrepancias
sin faltar con la ética, como hacen algunos,
desconociendo que con eso están perdiendo clientes.
No confundir con precio menor, pues este no siempre
es el mejor, residiendo en esa diferencia un grande
diferencial a favor de los que trabajan con calidad,
en detrimento de los que trabajan sin calidad.
INFLEXIBILIDAD DE PRECIOS
Son comunes hoy las rebajas y promociones en todos
los segmentos. Cuanto mayor es la competencia momentánea
en un sector, más necesaria se hace alguna
flexibilización con respeto a precios y condiciones
de pago, aunque por períodos cortos, sólo
para compensar alguna acción aislada de algún
concurrente cercano. En segmentos con pocas variables
de valores, estas discrepancias son más fácilmente
percibidas y concurren para la decisión por
ese o aquel prestador de servicio. Los que no acompañan
las tendencias, momentáneas o definitivas,
seguro que estarán perdiendo clientes. Es necesario
estar atento para no equivocarse en los tiempos actuales
y terminar una promoción, bien como encontrar
los medios apropiados para llevarla al conocimiento
de los usuarios, si posible u oportuno usando los
mismos, para atingir el mismo público, si esta
es la intención de la promoción.
RESTRICCIONES DE FORMAS
Actualmente hay muchas modalidades de pago y dejar
disponible la que más conviene a aquel cliente
es forma de no sólo satisfacerle, como de conquistarle.
Intentar ecuacionar las conveniencias es buena práctica,
sin prescindir ninguna de las formas de pago usadas
hoy día, pues eso limita el crecimiento. Inclusive
en cuanto al número de parcelas aceptadas para
pago. Pedir que la asistente o la secretaria tome
nota de las opciones pretendidas y no atendidas, con
su conveniente estudio de posibilidades es forma de
ampliar el abanico de opciones para conquista de nuevos
clientes, puesto que algunos hoy condicionan la aceptación
de esta o de aquella para contratar servicios. Estar
atento a las nuevas que están surgiendo es
forma de anticipar y ofrecer la modernidad como atractivo.
Principalmente las on-line.
MALA LOCALIZACIÓN
Las dificultades de desplazamientos en las ciudades
mayores son cada vez más un obstáculo
a clientes lejanos y llevan cada vez más a
buscar la conveniencia en otros profesionales, mejor
ubicados. Dificultades de acceso por diversos medios
de transporte, limitaciones o alto costo de aparcamiento
son otros factores restrictivos que deben ser considerados.
Si en las empresas industriales y comerciales la logística
de entrega es una de las mayores atenciones para el
éxito, en los servicios no puede ser diferente,
debiendo evaluar la procedencia del mayor porcentual
de la clientela, medio de transporte utilizado, tiempo
y costo de los mismos, para tomar una decisión
en cuanto a ser su actual dirección, la más
indicada para atender los que actualmente lo buscan.
Estudiar la característica evolutiva o decreciente
del mismo y evaluar con criterio el oportunismo del
cambio, considerando inclusive disponibilidad de plazas
en cantidades adecuadas para el tamaño de su
clientela, hoy factor decisivo para ganar y no perder
clientes.
INSTALACIONES ADECUADAS
Cada profesión requiere o exige instalaciones
apropiadas. Normalmente cuando empiezan, los recién
formados por razones económicas optan por le
mínimo indispensable, para el ejercicio de
la profesión. A medida que evolucionan, pasan
a atender clientes más exigentes y de mejor
nivel, además de atenderlos en mayor número.
Estas alteraciones de perfil de clientela están
siempre exigiendo un mejor nivel de las instalaciones,
cuando no de una localización más coincidente.
Los propios clientes, con el tiempo, van tornándose
más exigentes y el propio profesional al practicar
una tabla de precios más diferenciada, señaliza
una posición más elevado. Todos los
indicadores deben ser considerados, para evaluar si
lo que está siendo presentado para retribuir
lo que es pago está de acuerdo con las expectativas
de los que están pagando. Principalmente porque
es la mayor satisfacción de ellos es que irá
determinar si ellos van o no hacerle más indicaciones.
Ese aspecto es subjetivo, pero de vital importancia
en la conquista y manutención de la clientela.
INDUMENTARIA INAPROPIADA
Aparentemente de menor importancia, principalmente
a los ojos del profesional, ese quesito es uno de
los criterios evaluativos por parte de los clientes,
inclusive en la uniformización del personal
auxiliar. Si son en áreas relacionadas a la
salud, ese aspecto asume contornos aun más
importantes, pasando a ser considerados también
los aspectos relacionados a la asepsia y limpieza.
En las de Administración, Economía y
Derecho, lo mismo ocurre con relación al uso
de traje o correspondiente. Para no perder clientes,
tenemos que tener en cuenta que son criterios subjetivos
con relación al que el cliente ve y no objetivos
como su calificación, que lleva la mayoría
a elegir un determinado profesional liberal, de poco
valiendo nuestros esfuerzos en el sentido de una evaluación
más amplia, propia de la mayoría, que
en la mayoría de las veces ya tiene su profesional
elegido.
ATENCIÓN INADECUADA
Coincidiendo con el ítem de mayor porcentual
en la tabla presentada al inicio, la mala atención
por parte del personal auxiliar, contratado para servir
y atender a los clientes, la opinión de la
mayoría mostró situaciones semejantes,
tales como: indiferencia en la atención, falta
de cortesía o educación, fallos en el
atender, demostraciones de descontentamiento salarial,
faltas o retrasos, tardar al teléfono, dar
mucha atención a cuestiones particulares, leer
durante el trabajo, recibir visitas de parientes,
amigos o novios, discriminación a clientes,
cometer fallos graves al hablar o escribir, cambiar
fichas o nombres, olvidar de dar recados, dejar clientes
esperando al teléfono, desorganización
interna, desmotivación por la carrera o por
el trabajo del empleador, entre otras, fueron las
recordadas en los testimonios. La abundancia de inadecuaciones
confirma la hipótesis de ser esta la mayor
razón para la pérdida de clientes, que
por el porcentual elevado tiene que merecer una atención
urgente y especial, caso usted identifique alguna
de las hipótesis mencionadas, como posibles
de estar ocurriendo con su clientela. No basta con
dimitir y contratar otra. Aunque pagando más
y eligiendo mejor. Lo importante es entrenar y llamar
la atención para cada uno de los detalles que
pueden llevar a la pérdida de clientes. Mejor
todavía, demostrar como ellas deben proceder
de manera inversa y conquistar nuevos clientes, además
de trabajar para mantener los antiguos. Quizás
proponer una participación en el movimiento
general (algo como 1%) para estimular el envolvimiento
en el proceso evolutivo de su trabajo. Inclusive ayudando
a identificar entre todos los ítemes aquí
analizados, donde se puede estar perdiendo clientes
y participar en la reversión de este cuadro,
conquistando nuevos.