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UN PLAN IMPLANTOLOGICO COMO ELEMENTO DE OPTIMIZACIÓN DEL
MARKETING EN IMPLANTOLOGIA |
INTRODUCCIÓN
Indudablemente los implantes fueron la sensación
de la Odontología en la década de los
noventa. Ellos empezaron como algo nuevo y terminaron
como el recurso más prometedor en la rehabilitación
parcial o totalmente de desdentados (RIBEIRO, 1998).
Como todas las innovaciones introducidas en el mercado
del consumo, empezaron con valores astronómicos
al final de los años ochenta, como citas los
pioneros VEJA y PERIÓDICO DE LA TARDE U$S 4.000
(VEJA, 1989) y U$S 2.500. A principio de los años
noventa ellos tenían como valor medio de referencia
entre U$S 1.500 y U$S 1.000, cuando vino la conversión
del Plan Real se transformo en R$ 1.000. En la segunda
mitad de los años noventa, ya con una visible
inclinación a la baja, incentivada por la popularización
de los implantes nacionales y por un número creciente
de profesionales que optaron por la especialidad, estos
valores continuaron en baja. En una investigación
elaborada a principios del año 2000 a través
de una encuesta enviada a más de 2.000 profesionales
de la implantología, el 70,6% contesto que cobraban
entre R$ 500 y R$ 700 la colocación de implantes
en la faz quirúrgica, lo que nos permite supone
un valor aproximado R$ 500 como promedio de precios
en la practica actual.
Considerando que al principio los implantes eran todos
de origen extranjero y que sus precios variaban entre
U$ 400 y U$ 200; que aproximadamente en 1995 se encontraban
un poco por encima de U$ 100; que a fines del 2000 sus
valores rondaban los R$ 100 y que ahora con más
de 35 proveedores brasileños, el precio de los
implantes está debajo de los R$ 85 se explica
en parte la tendencia en baja de los valores ofrecidos
al paciente para la fase quirúrgica. Otra parte
de la justificación de tal tendencia es que ahora
más de 5.000 Cirujanas Dentistas se dedican a
la colocación de implantes. También colaboró
para esta baja la inclusión de los implantes
en la lista de los procedimientos cubiertos por varios
acuerdos y planes de salud.
También se redujeron los costos iniciales que
habitualmente involucran la adquisición de motor,
contra ángulo reductor y kit quirúrgicos.
En este nuevo orden de la implantología los
precios empezaron a ser mucho más dictado por
el mercado que por la voluntad individual de los que
se dedican a ella. Esto se explica en una radical
inversión en el concepto del marketing, que
previamente tenía el enfoque en el producto
y que permitió a los pocos profesionales que
la practicaban, establecer los costos de sus servicios
de acuerdo con los márgenes que pretendía
obtener. La ciencia del marketing, cambio en el tercer
milenio comenzó a enseñar que el nuevo
enfoque debería ser el cliente (KOTLER, 2000);
considerando el incremento de la oferta, decidió
buscar quién ofrecía el mismo trabajo
a un precio más próximo a lo que él
estaba dispuesto a pagar. Todo esto basó la
ley de la oferta y la demanda.
Acrecentó esta revolución un mayor dominio
de las fuentes de información, básicamente
a partir de Internet y principalmente por una intensa
práctica del financiamiento de los precios
en función de la estabilización de la
moneda. Lo que en un principio era pago de contado
en dólares, como mucho en moneda americana
indexada, en el caso de financiamiento difícilmente
pasaba de tres veces. Hoy es común ser encontrar
el financiamiento en cinco veces y en real. Gran parte
de esta tendencia se explica y justifica a partir
de un achicamiento de la clase media en lo que se
refiere a ganancias y por la presencia cada vez más
grandes de clínicas dentales privadas.
Analizar así es fácil concluir la necesidad
de una actualización y adaptación en
la práctica de la implantología en lo
que involucra a sus aspectos mercadológicos,
pasando de una práctica simplista de multiplicar
el costo para diez o cinco, a un método más
lógicos y consecuentes a la competitividad
de nuestros tiempos. Ahora la urgencia es una mejor
ecuación del flujo de caja, haciendo frente
a otros costos antes inexistentes, sensiblemente mejorados
como los materiales dentales y de laboratorio, así
como la programación de entrega de los servicios
en su consecuencia. Hay que considerar también
las responsabilidades futuras debido al Código
de Defensa del Consumidor, antes de los injertos,
inexistente.
MÉTODO
La proposición de este trabajo es la presentación
y colocación en el debate de un sistema mas
abarcatívo para la práctica de la implantología,
por la cual, el profesional puede no sólo hacer
frente a sus costos, sino también mejorar la
distribución mientras dura el tratamiento,
con las ventajas de una mayor financiación
a candidatos de sus servicio, además de propiciar
una adicional de competitividad a los que lo adoptarán.
Por idea necesaria debido a los desentendimientos
constantes con los pacientes, se opto por incluir
el valor de la fase protética en la cantidad
a ser estimada, exceptúe la valorización
de la fase inicial que involucra las subidas, estudios
del caso y planeando, así como una asistencia
programada durante la fase del osseointegración.
Para volverlo más atractivo para su nomenclador,
nosotros entendimos estratégico proponer su
denominación como ser un PLAN IMPLANTOLÓGICO,
al ejemplo de los unos que ya existen hoy para hacer
posible la Ortodoncia para la clase media y que son
conocido como Plan Ortodóncico. Y para hacerlo
más motivador todavía, sugerimos una
sigla que lo defina en términos de tiempo:
PLAN 10, que contiene un indicador de duración
y condiciones de pago, también puede denotar
un buen concepto. Su proyecto busca intensificar sus
actividades implantológicas, con incrementos
de cirugías y prótesis, teniendo como
objetivo indirecto, pero consecuente, garantizar los
pagos.
El secreto para un buen resultado y funcionamiento
del plan es estimar cada caso por completo de una
manera detallada (la cirugía mas prótesis)
y dividir la cantidad en diez porciones que para no
atrasarse nos deberán proporcionar diez cheques
de 30 en 30 días, o contrato de prestación
de servicios y cobranza bancaria. Y seguir un cronograma
de trabajo aproximado como el que sigue, para que
a cada actividad le corresponda una fase del pago.
1 MES Consulta de evaluación, solicitud de
panorámica, estudio previo y decisión
de cuántos implantes colocar, para permitir
la definición de la cantidad global y sus valores
de financiamiento;
2 MES Moldaje del caso, montaje en el articulador,
realización de fotografías de documentación
y planificación detallada implanto-protético,
si posible con la presentación de un pronostico;
3 MES Solicitación detallada y evaluación
de los exámenes, realización de anamnesis
completa. Después presentación de orientaciones
pre-operatoria, proceder a demarcación de la
cirugía;
4 MES Puede involucrar algunos otros procedimientos
anteriores a la cirugía de colocación
de los implantes, su realización, consulta
de control postoperatorio y retirada de los puntos;
5 MES Confección de los provisorios y sus ajustes
además de ellos incluya una consulta de control
y evaluación;
6 MES Rellamada y realización de nueva panorámica
para la comprobación de la osseointegración,
control y preparación para la segunda fase;
7 MES Localización clínica de los implantes,
cirugía de apertura, remoción de tapas
elección y colocación de cicatrizadores,
readaptación de provisorios;
8 MES Toma de impresión de los implantes directa
o por transferencia, confección de modelo,
montaje en el articulador e inicio de la fase laboratorial;
9 MES Consulta para la prueba de la prótesis
o de estructura metálica y ajustes necesarios,
en estos o en los temporarios;
10 MES Entrega de la prótesis definitiva, detalles
oclusales de funcionamiento, detalles estéticos,
detalles fonéticos. Demostración del
mantenimiento correcto de la nueva prótesis
en el marco profiláctico, con programa de consulta
de control.
Esta planificación estratégica, que
es algo relativamente nuevo para el prestadores de
servicios profesionales (KOTLER, 2002) permite la
seguridad de la continuidad del servicio en tiempos
programados, con ventajas para ambas partes, sin postergar
ninguno de los momentos de pago a una mayor espera
en relación a el momento de conclusión
del trabajo. Permite que el mismo sea realizado integralmente
por un solo profesional o que dos participen en su
planeamiento y realización, siendo los pagos
del primero al quinto mes con el cirujano y del sexto
al décimo con el protesista. Asocia la vieja
práctica de la realización logro del
trabajo como la efectividad de la cobranza, con una
garantía de cheques o contrato para su continuidad.
Con esta modalidad de servicios programadazos o contratados
se desprende una posibilidad de abrir un concepto
inédito de tercerización de la prótesis
por parte de los que no se sienten calificados para
realizarla.
RESULTADOS
Para obtener mejores resultados es importante la divulgación
apropiada del plan junto con los clientes, especificando
sus característica básica que es la
realización previamente programada y continuo
de los trabajos involucrados en el tratamiento, destacándose
la modalidad de pago de los implantes en 10 veces,
poniendo un ejemplo con pocos implantes que resulte
en un precio atractivo, a través de la carta
a los clientes por correo o mail, ahora la manera
más moderna y directa de comunicación
(RIBEIRO,2002), además esté en los periódicos
y revistas de su barrio o ciudad, teniendo cuidado
de no explicitar valores o técnica, por no
incurrir en una falta ética.
Su opción de aumentar la cantidad de clientes
que para la modalidad se convertirán en pacientes,
permitirá que los costos involucrados en la
práctica de la implantología se diluyan
entre las cuotas, especialmente en las de mayor monta,
que son los implantes, componentes y material de laboratorio
ya que se recibirán por lo menos tres pagos
antes del su realización, lo que puede resultar
en nuevas prácticas de economía, que
lo deja con dinero en la mano para negociar una mejor
condición de compra de implantes y el pago
de material protético, optando por pagos de
contado de los mismos, con los descuentos.
Tanto para el profesional en cuanto al paciente, ésta
forma más espaciada de tratamiento, redunda
en una mejor preparación de cada etapa, elimina
la habitual tensión de los tratamientos realizados
de un modo convencional. Permite una mayor valorización
y asistencia de cada etapa del tratamiento, así
como una mayor seguridad por el hecho de que cada
etapa será precedida de planificación
y control.
La implantología en su conjunto tendrá
la certeza de obtener un índice más
elevado en la tasa de éxitos, debido a una
mejor planificación y asistencia. Para la Cirugía
Dental la mejora de la imagen por estar insertando
cada vez más conceptos de modernidad ejecutiva,
administrativa y mercadológica.
DISCUSIÓN
En caso de que no se adopten las medidas lógicas
para el ejercicio de la profesión en el tercer
milenio, los Cirujanos Dentistas corren el riesgo
de volverse cada vez más esclavos de su tiempo,
de la profesión y progresivamente de sus clientes
más exigentes. Este método a diferencia
de otras propuestas para obtener mayores y mejores
resultados, tiene la ventaja de no exigir inversiones,
dejando por deuda la aplicación de creatividad
para un trabajo más grande.
Permite en el caso de la adopción de los cheques
programados, la ventaja ante la necesidad de descontarlos
en el banco colegir tasas significativamente más
interesante que las cobradas en caso del uso del dinero
en forma de cheque especial o tarjeta del crédito.
CONCLUSIÓN
La implantología que ya había sido la
primera en adoptar una práctica de marketing
de promoción, con la divulgación del
masiva de la novedad significaron los implantes y
por haber incorporado en sólo una década
un volumen de la innovación sin precedentes,
será una vez más capaz de colocarse
a la vanguardia de las especialidades como generadora
de conocimiento y tecnología, técnicos
y administrativo. Siendo, tal vez, por esto la especialidad
que más creció en los últimos
cinco años y que en dos años estará
con el número más grande de especialistas
al contar hoy con casi cien cursos de la especialización
disponible en Brasil. (El PERIÓDICO DE APIO,
2002). La que más cerca ha estado de llegar
mas fácilmente a un concepto de éxito
profesional perceptible por las dos sonrisas: el primero
la del paciente por la satisfacción del trabajo
realizado y la del profesional, como consecuencia
del trabajo cumplido y concluido con un alto nivel
(RIBEIRO, 2003).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
EL PERIÓDICO DE APIO; Cursos de Especialización
en Implantología año 6, numero 14 nov.
/ diez. 2002
KOTLER, la Administración de P. de Comercializar,
Prentice Hall, San Pablo, 2000,.
KOTLER, P. Marketing de Servicios Profesionales, Monole,
São Paulo, 2002.
RIBEIRO, A.I., Organización y Comercializando
en Implantología, Odontex, Curitiba, 1998,
RIBEIRO, A.I., Marketing para el Profesional Liberal,
Odontex, Curitiba, 2002.
RIBEIRO, A.I., Secretos del Éxito, Odontex,
Curitiba, 2003.
VEA, Sonrisa nueva, el titanio revoluciona el implante
dental, el 1 de febrero de 1989,
|
(*) Doctorando en Administración de Marketing
por la Universidad La Rioja - España; Master
Ejecutivo en Marketing por ISAE de la Fundación
Getúlio Vargas, Especialista en Marketing PUC
de Paraná; Habilitado para la Enseñanza
en la Educación Superior de PUC de Paraná;
Postgrado en Ventas y Marketing ADVB - Miembro de la
Asociación de Líderes de Ventas y Marketing
de Brasil; Administrador para el Universidad Mackenzie
de São Paulo y Autor de los libros "Marketing
para el Profesional Liberal" y "Secretos del
Éxito" además de otros 20 en estas
áreas. ribeiro@odontex.com.br
Agradesco al Licenciado Horacio Kippes por la traducción
y al Odontologo Pedro Soler por la revisión.
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